Los productos lácteos untables, como la mantequilla, el queso fundido o el queso en crema, han disparado su popularidad gracias a sus beneficios nutricionales y el apoyo de estudios que relacionan su consumo con la prevención de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
Y es que desayunar una tostada con queso crema en vez de cruasán o churros con chocolate supone un ‘abrazo’ para la salud ósea. El calcio y el fósforo presentes en estos lácteos ayuda a fortalecer los huesos y dientes. Sus proteínas son más sanas que las contenidas en otros alimentos, con numerosos aminoácidos esenciales que favorecen el desarrollo muscular.
Las mantequillas light y otros derivados lácteos untables han demostrado ser altamente beneficiosos para el corazón. Diversas investigaciones están respaldando la ingesta de grasas lácteas naturales para regular el peso corporal y prevenir los problemas cardiovasculares.
Los lácteos untables bajos en grasas ayuda a controlar el apetito y a mantener a raya el sobrepeso. La obesidad es considerada una de las epidemias del siglo actual, y por ello los alimentos saciantes son grandes aliados de las personas con tendencia a engordar.
Además, el consumo de quesos untables (p. ej., el popular queso crema) ha sido alabado por su efecto probiótico sobre el organismo. En efecto, los aperitivos y desayunos basados en este ingrediente mejoran el equilibrio de la microbiota intestinal y reducen el riesgo de desarrollar estreñimiento y otros trastornos digestivos.
Es comprensible, pues, que los productos lácteos untables aparezcan en numerosas iniciativas por una alimentación más saludable, como la tendencia better for you. Se trata de alimentos y bebidas que, por sus ingredientes, aportan grasas, vitaminas, minerales y proteínas más beneficiosas que el resto, siendo más compatibles con una dieta equilibrada. En vista de lo anterior, este tipo de lácteos debería aumentar su protagonismo en la despensa doméstica.