Convivir con perros y gatos está asociado con una reducción del estrés, un menor sentimiento de soledad y otros beneficios. Pero subestimar la importancia del entorno puede dificultar esta vida en común, ya que influye negativamente en el bienestar físico y emocional de la mascota. La limpieza del arenero o el control de la temperatura y de la calidad del aire son cuidados para la salud de tu gato que ningún propietario debería desatender.

En concreto, ajustar la temperatura ambiente entre los dieciocho y los veintiséis grados centígrados ayuda a prevenir el estrés térmico. Los meses más fríos y cálidos del año incrementan el riesgo de sufrir deshidratación, hipotermia o golpes de calor.

La limpieza regular es una cuenta pendiente en muchos hogares con animales de compañía. Mantener higienizado el arenero, principal foco de bacterias e infecciones, es solo una parte del proceso. También los recipientes y superficies en contacto con la mascota deben limpiarse y desinfectarse de forma periódica. Con ello, se previene la salmonella y otras enfermedades víricas y se mantienen a raya las pulgas, ácaros y otros parásitos.

Aunque se ha demostrado que perros y gatos mejoran la salud mental de sus cuidadores, el estado psicológico de aquellos puede verse mermado sin enriquecimiento ambiental. Este concepto vuelve a estar de moda y consiste en la creación de un entorno estimulante para la mascota mediante la instalación de rascadores, estantes elevados o juguetes interactivos.

La calidad del aire también es fuente de malestar para el animal de compañía. El entorno doméstico puede verse afectado por el humo del tabaco, el monóxido de carbono de la estufa o los famosos COV de los aerosoles. En términos generales, el sistema respiratorio de un perro es más sensible que el de los humanos, y a diferencia de estos, es incapaz de usar mascarillas y otros accesorios para mitigar sus efectos.