Ser un emprendedor siempre implica riesgos. Incluso con una excelente idea en la cabeza y un buen proyecto, las cosas pueden torcerse. Un buen ejemplo es el de aquellas personas que justo decidieron emprender unos meses antes de la pandemia de COVID. Incluso negocios que comenzaron muy bien no pudieron resistir lo que supuso tener que cerrar las puertas durante meses.
En otros casos, negocios de toda la vida acaban contrayendo deudas por problemas como cambios en el mercado, por ejemplo, los que ha traído Internet, o incluso cambios en la ciudad que implican a la calle o la zona en la que están situados y que, por el motivo que sea, perjudican al local. Esto ha sucedido en lugares en los que se ha instalado cerca un centro comercial o una gran cadena que compite directamente con el nicho de mercado del negocio.
En fin, son muchas las razones por las que un negocio se puede hundir y cuando el negocio no tiene detrás una gran empresa sino a un autónomo, es frecuente que este se vea arrastrado. Ya sea por un fuerte revés ya sea por una situación difícil prolongada, las deudas pueden acabar no solo haciendo que el negocio se cierre, sino poniendo en riesgo toda la vida del emprendedor, que se ve con un enorme lastre que le impide volver a montar un negocio o, simplemente, poder tener propiedades a su nombre y rehacer su vida.
Pero si una gran empresa puede declararse en quiebra, un particular ahora también puede hacerlo. Por eso, si te ves reflejado en los casos expuestos, deberías de hablar con un experto ley de la segunda oportunidad en Vigo y recibir asesoramiento.
La ley de la segunda oportunidad permite que una persona que ha contraído deudas, no solo por negocios, pueda rehacer su vida. En función de las circunstancias, puede plantearse una renegociación de la deuda refinanciándola para que las cuotas sean asumibles. Pero si la deuda es demasiado grande, puede llegar a condonarse, parcial o incluso totalmente. Se trata de que la persona pague lo que pueda pagar sin que esto le impida volver a construir su vida.
Para acogerse a esta ley hay que cumplir una serie de condiciones y un buen abogado nos ayudará a saber si estamos en ellas y qué podemos obtener al acogernos a la ley.