Alquilar una habitación está convirtiéndose en algo muy habitual. Ya sea en una vivienda con más personas alquiladas ya sea alquilándosela a una familia para poder ahorrar dinero o acceder a un lugar en el que vivir en ciudades en las que hay poca oferta y a muy elevado precio. Tal es el caso de Santiago de Compostela, donde el alquiler vacacional se está llevando gran parte de la oferta de alquiler que antes se dedicaba a estudiantes o trabajadores.

Pero ¿conoces tus derechos cuando alquilas una habitación? Para empezar, el contrato tiene que dejar bien claro si con la habitación tienes también derecho al uso de zonas comunes, como la cocina o el salón. El cuarto de baño se da por hecho, ya sea de uso privado si está en el interior de la habitación o compartido. En algunos casos, el uso de las zonas comunes puede estar limitado por horarios, a fin de que todos puedan disfrutar de ese derecho. Por ejemplo, puedes tener derecho al uso de la cocina, pero solo puedes cocinar en determinadas franjas horarias.

También tiene que quedar bien establecido cómo se realizará la limpieza de las zonas comunes cuando se tenga acceso a las mismas. Normalmente, la cocina hay que dejarla limpia una vez que se ha cocinado. Pero también habrá que establecer cómo se realiza la limpieza general: fregado del suelo, limpieza de los armarios etc. Y lo mismo en baños y salones. 

Por último, es importante que quede claro qué es lo que incluye el precio. Normalmente, cuando se alquila una habitación todo está incluido: luz, agua, gas etc. Incluso puede estar incluido el servicio de limpieza, algo habitual para evitar conflictos. Pero tiene que quedar recogido en el contrato para evitar problemas. 

Aunque solo tengas una habitación, esta va a ser tu hogar y, por tanto, nadie va a tener derecho a entrar sin tu permiso a tu cuarto. Tienes derecho a llamar a una compañía de cerrajeros Santiago de Compostela y cambiar el pomo de la puerta por uno que tenga cerradura. Eso sí, cuando te vayas tienes que poder dejar todo tal como estaba cuando llegaste o dejarle las llaves de la cerradura a los dueños del piso si es lo acordado. El gasto corre por tu cuenta, ya que es un servicio al que tienes derecho, pero que no tiene que proporcionarte el propietario.